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General Güemes
4 julio 2026, 2:41 pm

Qué dice la psicología sobre las personas que hablan solas

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Hablar en voz alta frente al espejo, mientras se transita por la vía pública o incluso en el ámbito laboral es una conducta que suele ser objeto de estigmas sociales. Durante años, esta práctica fue asociada erróneamente con problemas de salud mental. Sin embargo, la ciencia derribó estos prejuicios al demostrar que verbalizar los pensamientos es, en realidad, una de las herramientas más sofisticadas del cerebro para la regulación emocional y la toma de decisiones.

Gary Lupyan, profesor de psicología de la Universidad de Wisconsin, dedicó años a estudiar este fenómeno. Según el especialista, esta conducta no debe entenderse como un acto irracional, sino como un proceso estratégico. En diálogo con la BBC, Lupyan señaló: “No sabés todo lo que vas a decir”. El experto sostiene que el lenguaje impulsa los procesos cognitivos: “Decir un nombre en alto es una poderosa clave de recuperación; pensá en eso como un indicador para una parte de información en tu mente”. El estudio dirigido por el académico comprobó que quienes leían en voz alta los elementos presentados en una pantalla lograban recordarlos con mayor eficacia que aquellos que realizaban la lectura de manera silenciosa.

Por su parte, la psicoterapeuta y escritora Anne Wilson Schaef aporta una perspectiva orientada a la introspección y el bienestar. “Todos necesitamos hablar con alguien interesante, inteligente, que nos conoce bien y está de nuestra parte, y esa persona somos nosotros mismos”, explica la profesional. Según su criterio, la capacidad de entablar un diálogo con uno mismo permite un mayor conocimiento personal, lo que resulta fundamental para mejorar la gestión de los sentimientos en situaciones de alta presión.

La ciencia contemporánea define al habla como una suerte de músculo cerebral. Cuando una persona necesita retener información, como una lista de compras o un número telefónico, la repetición verbal funciona como un mecanismo para almacenar datos con mayor precisión en la memoria de trabajo. Este procesamiento visual y auditivo demuestra que las palabras no son meras herramientas comunicativas, sino pilares del desarrollo cognitivo.

Los especialistas sistematizaron los beneficios de esta práctica. En primer lugar, mejora sustancialmente la memorización. Ante desafíos complejos, hablar solo permite estructurar el pensamiento y darse ánimos, lo que eleva la productividad. Asimismo, exponer objetivos en voz alta ayuda a clarificar metas y fortalecer su fijación. En actividades que requieren pautas de comportamiento específicas, verbalizar el proceso acelera el aprendizaje.

Además, el refuerzo positivo es vital: felicitarse por un logro personal es una estrategia recomendada para fortalecer la autoestima en contextos de alta exigencia. Finalmente, ante situaciones problemáticas, el lenguaje hablado actúa como un facilitador para encontrar soluciones. Cuantas más dificultades encuentra un individuo para resolver un conflicto, mayor es la tendencia natural a recurrir a esta herramienta para ordenar la lógica y regular el estado emocional frente a la incertidumbre. En definitiva, hablar con uno mismo es una señal de una mente activa que busca optimizar sus procesos de respuesta.

Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA


Fuente: La Nación

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