El explorador y aventurero tuvo una experiencia de treinta días a lo largo de septiembre a orillas del río Bermejo, frente al parque nacional. En comunicación telefónica con el magazine de la mañana de fm del sol 89.1 comentó como fue su experiencia. El explorador y aventurero de Castelli, Serafín Benz, finalizó una nueva expedición a lo largo del mes de septiembre por el monte El Impenetrable. En esta oportunidad, fueron treinta días de experiencia extrema en pleno contacto con la flora y fauna de la región. La Expedición 2025, desde el primero al treinta de septiembre, la realizó a orillas del río Bermejo frente al Parque Nacional El Impenetrable, en la banda formoseña.

Serafín Benz tiene 71 años y ya lleva más de 25 travesías similares en el monte impenetrable donde -según asegura es su hábitat preferido. «Yo nací y me crié en la ciudad, pero debo reconocer que mi felicidad plena está en medio del monte, en contacto con la naturaleza», contó Serafín quien además tuvo otras aventuras internacionales, entre ellas en la Amazona. Generalmente realiza su expedición en el mes de septiembre, época en la que no se sienten los fuertes fríos y tampoco el rigor de las altas temperaturas. Según relató en una entrevista a fm del sol 89.1 dijo que en esta oportunidad he decidido mantener un campamento estable en un sólo lugar, sin realizar las travesías por el río como en años anteriores».
Contó también que le ha tocado pasar días de lluvias bajo el resguardo de una lona desplegada a dos aguas en medio del monte; y sus elementos esenciales de supervivencia. Entre ellos, un machete, un cuchillo, encendedor para el fuego, una gomera para cazar aves, una chuza para atrapar peces, una manta térmica, una linterna y dos mudas de ropa. Además, el infaltable mate con una provisión de yerba para los treinta días, una pava y una olla. En esta oportunidad llevó una radio con la que sintonizaba emisoras de Formosa y se enteraba de las noticias más importantes. Serafín fue preparado para subsistir con la caza y la pesca y diversos alimentos naturales que el monte le suministró. Con su gomera pudo cazar charatas y otras aves silvestres; y con la chuza algunos peces del río Bermejo. Pero además recurría a otras especies para su alimentación, como grillos, gusanos de la tierra, ranas y hasta tuvo que comer una serpiente; según contó en una entrevista con Alejandro Argañaraz. Prácticamente no llevó mercadería para subsistir, únicamente una provisión de yerba para el mate amargo, considerado su fiel compañero.













